lunes, 31 de diciembre de 2012

FELIZ AÑO!!!! O ESO DICEN

Es fácil hacer un artículo deseando a todos que las cosas mejoren, que la humanidad vuelva a primar por encima de todo, -si es que alguna vez lo hizo-, que el año que viene a todos nos vaya mejor, y así hasta el infinito. Sin embargo 2013 no difiere para nada de este, más que en el espejismo de nuestra mente, ese mismo donde dibujamos imaginadas fronteras y trazamos nuevos paisajes que sólo tienen la consistencia que plasma una ancestral subjetividad.

Este periodo que se nos echa encima sí tendrá, empero, un disfraz un poco diferente. Dicen que viene de fábrica con los jirones del miedo como adorno, le falta una manga y su color es indefinido. Algunos afirman que tiene tal guisa, medio roto y sin luces, a resultas de tantas peleas y odios, otros que simplemente es cosa de la moda, algo pasajero. No sé. En mitad de una vorágine por donde se despeñan a diario familias, personas, ilusiones y alegrías, no nos queda por más que tratar desesperadamente de vestirlo con cierta dignidad, con prestancia y altivez si se tercia, y rezar para que nadie nos lo quite en un descuido, dejándonos desnudos y en evidencia en medio de una feroz jauría.
Desde aquí, desde estas humildes páginas digitales, trataremos de burlar todos los envites; seguiremos apostando por una humanidad plena de banderas multicolores y voces, y soñaremos, por ende, con un día en que todas las creencias confluyan en paz por este cauce en el que discurrimos. Cuentan que el río de la vida, ese que parece que no cesa, tiene orillas menos amargas.

Gracias por estar ahí. JMRM

miércoles, 26 de diciembre de 2012

BAUZÁ DEBERÍA BUSCAR BIEN EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

Los últimos acontecimientos derivados de la ramificación judicial de la trama Gürtel en Baleares salpican a propios y extraños y, cuando menos, ponen el dedo en la llaga haciéndola sangrar.

El caso Over Marketing, la empresa de Daniel Mercado que presuntamente financió al Partido Popular en su campaña electoral cuando Jaume Matas aspiraba de nuevo al poder, debe ser aclarado cuanto antes. Y no hay nadie mejor para dilucidar qué fue lo que realmente pasó que los 'populares', los que están ahora dentro, esos mismos que son ahora cuestionados porque quizás pudieran saber más de lo que callan.

Aunque en su mayoría se han 'maquillado' en aras de una nueva imagen, según dicen los malintencionados, no dejan de ser los mismos rostros, al menos en su gran mayoría. Camuflados o aupados a otras esferas del poder, las conexiones son harto evidentes.

Los nombres se conocen y es baladí sacarlos a colación. Por eso nadie mejor que ellos para mirar en los cajones del partido, rebuscar entre las facturas si las hubiera o quedara rastro, y hablar con quienes, también quizás, les dieron un empujón en su día para situarse en la cúspide.

EJERCICIO INDECENTE

En un ejercicio calificado por algunos de "indecente", el mismísimo secretario general del PP, Miquel Vidal, quien sustituyó al para algunos 'incómodo' Miquel Ramis, dijo en las últimas horas sin rubor y tras dimitir Rotger que su formación " cumple el código ético, aunque a veces cuesta cumplirlo".

La defensa de Rotger va más allá que una lucha contra viento y marea. La segunda institución de las islas ha 'naufragado' tras hacer lo propio a lomos de la dimisión, hace apenas tres meses, el delegado del Gobierno en Baleares y su cuasi homólogo en Menorca -tanto da que su puesto fuera calificado como de director insular del Estado-.

José María Rodríguez ha tenido sin embargo más suerte que Antoni Juaneda, ya que mantiene su cuota de poder en forma de presidente de PP de Palma, aunque el logro haya quedado deslucido para muchos.

Mientras tanto el juez Castro dice que es "prematuro" archivar la imputación de Pere Rotger, que por cierto continuará aferrado a su escaño de diputado. La controvertida contratación que realizó cuando era alcalde de Inca en 2008 con la empresa Over, para realizar un 'Estudio del clima de opinión ciudadana' en su municipio, no está aún aclarada.

Podrían ayudar a disipar ésta y otras sombras aquellos que tienen ahora a su alcance el poder hacerlo o, al menos, intentar reintegrar a la ciudadanía, si delito hubiera, todo lo que se cree que 'voló' y que supuestamente salió de las arcas públicas para no volver. De paso, a lo mejor, vuelve también la confianza.

lunes, 26 de noviembre de 2012

RECUERDOS QUE YA NO SON NI SOMBRA SIQUIERA

Tras regresar a mi hogar palmesano tras cinco años dando la vuelta al mundo, comenzó una terrible pesadilla para volver a 'integrarme'. No era fácil tras un periplo donde me pateé millones a resultas de la venta de un chalet. Con solo descolgar el teléfono tenia lo que quería. Nueva York, Tokio, París, se me antojaban ahora paisajes soñados a los que quizás jamás volvería.
Pero urgía romper el círculo, y ponerme a buscar trabajo. Necesitaba algo que me devolviera mi autoestima, ganar un sueldo, mas ¿qué hacer?
No me apetecía volver al mundo de la prensa para nada.

Por eso de las casualidades de la vida había entablado por entonces amistad con un chico que era vigilante de seguridad en un gimnasio al que empecé a ir. Me dijo que hacía falta pasar un examen teórico y físico y, así, un buen día, de repente, me apunté a una academia para conseguirlo.

Fue una etapa estupenda de la que guardo un grato recuerdo. Mis compañeros de clase me nombraron enseguida delegado de curso, tras mis altas puntuaciones en todos los exámenes de preparación que realizábamos puntualmente. No eran fáciles. Teníamos que aprendernos cinco libros: armamento, teoría, leyes, y un sinfín de conocimientos, defensa personal incluida. En este último capítulo conservar aún mi cinturón negro de kárate ayudó mucho.

Me aplicaba al máximo, dándolo todo. Me gustaba. Me aprendí de memoria todas las partes de un arma, cómo actuar en casos de emergencia, a realizar primeros auxilios… Los fines de semana me entrenaba corriendo, cronómetro en mano. Mi mujer me acompañaba siempre, atenta a mis progresos. Lo daba todo.

Los profesores eran magníficos. El que llevaba la batuta, Paco, era un curtido escolta, experto en tiro, muy buena persona y algo chulo. No le gustaba que yo fuera periodista, sobre todo después de un incidente que protagonizó durante esa época en un campo de tiro, en el que a alguien se le escapó una bala con tan mala fortuna que alcanzó en el cuello a un albañil que trabajaba a unos cientos de metros del lugar. Nunca se aclaró el asunto, pero a él le sirvió de excusa para cargar las tintas contra la prensa, que lanzó la noticia a todo bombo para olvidarla misteriosamente a los pocos días. Todo quedó ahí, y el pistolero despistado jamás salió a la luz.

Y llegó el gran día: los exámenes ante la Policía Nacional. La primera parte, quizás la más importante, constaba de la parte física. Teníamos que correr en un circuito profesional cuatro largas vueltas, en un tiempo máximo de quince minutos si queríamos aprobar. El ritmo tenía que ser constante, rápido, y sólo los preparados íbamos a conseguirlo. Estaba nerviosísimo. El día anterior había sufrido un tirón y me dolía mucho una pierna. Me hice un vendaje y me situé en la línea de salida. Éramos veinte. Algunos de ellos acudían por cuarta vez a la prueba, tras haber suspendido una y otra vez las convocatorias anteriores. Uno de ellos, entrado en carnes, empezó a darnos los más variopintos consejos:

-Lo primero es no perder el control muchachos, esto es muy duro, no sólo porque estamos a 40 grados y el sol cae a plomo, sino porque el tema no es moco de pavo. La carrera es larga de cojones y que a nadie se le ocurra marcar un ritmo fuerte. A la larga le pasará factura y no llegará. Sé lo que digo.

Cuando sonó el silbato salí como alma que lleva el diablo. Pronto dejé atrás los reproches del orondo. Tenía que marcar el mejor tiempo y nadie iba a impedírmelo. En la primera curva me entró un flato tremendo y las dudas se me subieron sin permiso a la cabeza. Pero ocurrió algo que lo cambió todo.

De pronto empecé a escuchar en mi interior la música de Rocky, la misma que sonaba en una de sus más emocionantes películas, cuando recobraba el aliento y el coraje, en el asalto más trascendental de su vida, y sacaba a relucir todo su corazón y toda la valentía que los grandes hombres llevan siempre dentro. Empecé a ir mucho más veloz; doblé incluso a mis camaradas, y llegué a cruzar la línea de llegada en primer lugar batiendo todos los cronos, incluso los de los veinteañeros. El público, en su mayoría compañeros de clase que no habían podido superar las pruebas preliminares para la final, me jaleaban desde las gradas con gritos de: ¡Delegado, delegado!

Di una vuelta de honor llorando emocionado a todo trapo, pegando saltos y gritos. Lo había conseguido. Había renacido, al fin. Nunca me sentí más orgulloso en mi vida, de verdad. Algunos policías se acercaron a abrazarme ante el estupor general. A uno de ellos le conocía de la época de las ruedas de prensa mañaneras, y su solidaridad hacia mi persona se mezclaba con la sorpresa de haberme visto allí. No preguntó nada. El gordito estaba siendo atendido mientras tanto por un equipo médico en una ambulancia, y se lo perdió. No es broma. El pobre hombre casi la palma, según contaron los facultativos más tarde.

-Si no le llegamos a dar oxígeno no lo cuenta. No sé a quién se le ocurre correr a ese ritmo frenético con su peso. Estaba tan azul que no parecía de este mundo
Más tarde me echaría en cara, de manera simpática, el que hubiera dado a la carrera un paso tan fuerte, haciendo caso omiso a sus consejos.

-En fin, me dijo- Por lo menos he aprobado cabronazo.
Superé asimismo las otras pruebas: las de salto, lanzamiento de peso y una carrera de velocidad de corto recorrido. La teórica, al día siguiente, la aprobé de largo. Ya estaba listo para empezar. Pero antes, para redondear, me apunté a un curso de escolta privado. El profesor nos preguntó: -¿Qué queréis, clases light, o que os las dé como si os tuvieseis que ir a la guerra? Optamos por lo segundo. Éramos cinco locos de cuidado y no sabíamos lo que nos esperaba. Paco iba ser más duro que nunca. Pero esa es otra historia.

domingo, 11 de noviembre de 2012

UNA MISTERIOSA NOVELA ANÓNIMA

Reproduzco textualmente el extracto de una novela "que jamás saldrá publicada". Así figura en el encabezado de un folio que me ha llegado en el interior de un sobre sin remite. Está escrito a mano:
"Otra habitación. El silencio golpea las paredes, rebota en los cuadros, no encuentra mi voz y, finalmente, se pierde en mi grito.

-¿Qué pasa? ¿Qué mierdas está pasando?

Es la vecina de cuarto. Una histérica que apenas vislumbro en cuanto abro la puerta corriendo por el pasillo rumbo a recepción.
Cierro y me asomo a la ventana. Diez pisos de caída libre. Entre los pliegues de la brisa nocturna se asoma otra vez el silencio, con todos sus dientes ensangrentados. Viene de comerse toda la desesperación de la ciudad, todos sus alaridos y toda su soledad. Un trueno lejano y sepulcral certifica su feliz digestión. Ya no se oye nada más. Los pájaros duermen y sueñan con no tener alas".

sábado, 27 de octubre de 2012

HIJOSDELAGRAN

Decía Camilo José Cela que el mundo se divide entre hijosdelagran -así todo junto- y amigos. En cierta ocasión uno de los comensales que estaba en su casa, en una de esas cenas que organizaba en la Bonanova, le preguntó: ¿Y yo señor Cela, en qué categoría de las dos estoy? Cela, imperturbable, le contestó: Usted está en observación.

Desgraciadamente para mí, en esta vida que me ha tocado vivir, he conocido a más de los primeros que al grupo de los segundos. Será cosa de la mala suerte, que uno nunca sabe; pero a ciencia cierta que lo que afirmo es la verdad.

Detrás de las máscaras que casi todos llevamos, unos más tiempo durante el día que otros, se esconden verdaderos monstruos. Y no me refiero a que son feos, sino a que maquillan toda una serie de aberraciones y pecados que para sí quisiera más de un discípulo de Lucifer. Me refiero al Lucifer clásico, claro, el que nos ha pintado la historia, porque estoy seguro que el auténtico es la mar de majo y muy valiente. A ver si no quién se atreve a desafiar a Dios y no morir en el intento.

Pues bien, esos hijosdelagran engañan no sólo a sus más allegados, sino incluso hasta a sí mismos, por lo que no es de extrañar que se sientan muy contentos con su forma de ser, que creen que es la correcta a fuerza de insistir, y de lo más acorde con los tiempos que corren. Poseen todos los defectos escritos y por haber: son psicópatas disfrazados atrapados en la telaraña de un egocentrismo que se retroalimenta de su propio egoísmo.

Desprecian olímpicamente e ignoran las virtudes más elementales que sustentan la verdadera esencia de lo humano. Para ellos la belleza no nace del espíritu, sino que la ven en el espejo de la vanidad en el que se miran de soslayo, por si acaso; la misericordia y la piedad, así como el altruismo, son debilidades que erradicaron ya de niños, y la mentira el único camino que saben recorrer, no vaya a ser que acaben precipitados por el barranco de lo inapropiado.

Aunque vean que te estás muriendo ellos mirarán hacia otra parte. Primero para asegurarse de que nadie los ve y poder seguir con su farsa, y segundo porque no soportarían que les asaltara un atisbo de lucidez o decencia en un descuido, esa temida chispa que les encendiera en sus perversos pensamientos la certeza de que no son más que eso: unos hijosdelagran redomados.

sábado, 13 de octubre de 2012

EL PRESTAMISTA HIBERNADO

Volver a ver las figuras más lúgubres de antaño, que uno creía ya espectros del pasado sin capacidad para resucitar, reavivan las sensaciones más confusas y los recuerdos que parecían estar hasta ahora bajo control. Esta mañana me he reencontrado con un viejo prestamista, enfermo de leucemia, y a pesar de todo el tiempo transcurrido después de tantos años sin vernos, sus movimientos y ademanes me han parecido que han estado ahí hibernados sólo para mí, esperando descongelarse ante mi mirada, y desparramar así toda la parafernalia de la que siempre ha hecho gala. Su frialdad al tasar, sus ojos sanguinolentos, la forma de entregar el dinero a sus clientes, han conformado sin saberlo dos universos paralelos que han ido a converger en una imagen difusa, que certifica una época intemporal e imperecedera.
Sólo ha cambiado el escenario a causa de la crisis -ahora atiende de tapadillo en una joyería- así como su físico, que ha pasado de ser ejemplo de orondez escandalosa, a paradigma de sospechosa delgadez. Cosas de la reciente enfermedad que le acaban de descubrir. A la usura, por lo visto, la cercanía de la muerte le da alas, quizás para ponerle más fácil la huida llegado el caso.
Era una mañana de sábado y los pajarillos piaban tras los vidrios mientras él pesaba oro, y soñaba con engañar al destino.

martes, 9 de octubre de 2012

LA SOMBRA DE LA MEMORIA

Cuando la desesperanza echa ahora el resto por querer borrar hasta la memoria de millones de personas, en un magnánimo deseo de que no sucumban ante el abismo de su propia negación, tan sólo cabe esperar que el viento susurre de pronto algún antónimo imposible. Aquellos que saben que están vivos únicamente porque ese sentimiento les ahoga cada mañana, esos que luchan por olvidar todo lo que un día tuvieron y que hoy ha desaparecido, se dejan hacer, igual que si fueran niños que no se atreven a llorar por miedo a ser castigados. Ya saben que los horizontes son hoy meros espejismos dibujados por políticos sin escrúpulos, vanas líneas en un paisaje desolador que trazan las manos de la desidia, en el marco de un país derrotado, sobre los márgenes del lienzo de los despropósitos, mientras todos combaten por encontrar un hueco en el cuadro. Sólo el olvido les puede ayudar; por eso hasta agradecen que muchos de sus amigos de antaño cambien de acera cuando les ven, o que no les contesten ni a sus mensajes, o que no les cojan el teléfono. Es mejor así. La distancia hace brotar a veces en las tierras del repudio metafóricos árboles donde poder hallar cobijo del abrasador sol del ultraje. Ahora muchos de ellos se fijan mucho más en los mendigos que rebuscan entre la basura, en los bregados desheredados, en aquellos a los que antes les dedicaban si acaso una breve mirada de soslayo. Pasan a su lado como queriendo aprender algo, por si acaso les llega el turno y tienen que tomarles el relevo. Y a los otros, a los que se afanan por no llegar tarde a sus trabajos, les dedican un pequeño homenaje no exento de envidia, deseándoles suerte, y que la desesperanza no les eche también su resto para quererles borrar hasta la memoria. Hace frío. Vuelve súbita la noche sobre las sombras y las cosas, levantando a su paso todos los lamentos del mundo, y el día sueña en otros hemisferios con el eco de su luz añorada. Las malas noticias, mientras tanto, siguen naciendo cada mañana en los periódicos, yendo a morir en los ojos de los parados. Ahí se quedan, tatuadas, todas las letras de la apatía y el desencanto.

miércoles, 3 de octubre de 2012

CAOS Y ORDEN: POLÍTICOS Y PERIODISTAS

Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce sombrío de mis venas toda la luz del mundo.
Me lo dice susurrante un inocente mendigo que extiende a mi paso la mano. Sé de quién es el verso, ahora suyo, y me digo que algunos somos en el fondo una misma voz: Una vibración en sintonía con el atávico diapasón que suavemente golpeó nuestro latir. A otros, sin embargo, les marcó otro ritmo al nacer. Son los de la carne con ojos y poco más. Los que controlan nuestro devenir, los que nos han deglutido en un insaciable apetito y que, con el inevitable sonido que emana tras su feliz digestión, hacen inaudible esa voz que se ha ido tornando en apenas un murmullo. Muchos nos hemos acercado a ellos incluso sin haber sido llamados, no sin luego arrepentirnos, asustados ante la aparente indiferencia existencial, buscando amparo. Mas sólo hemos encontrado en ese aparente refugio más soledad si cabe, más certeza de lo nuestro, hartazgo y frío desprecio. No importa.
En mi largo devenir profesional me he encontrado con esa masa amorfa no en pocas ocasiones. En demasía he dejado que respiraran sobre mi espíritu a cambio de un sueldo, unas palmadas o unas promesas jamás cumplidas. La mayoría de los periodistas somos, o hemos sido -por qué no decirlo- simples marionetas del Poder. Negarlo es baladí empeño, o ignorancia sin excusa.
Habrá quien me pregunte: ¿Y quién no es un mero comparsa? ¡Eres un ingenuo! El dinero es lo único que nos nace libres y, si no se tiene, no hay más remedio que tragar…
Y yo le respondo que sí, que puede que tenga razón, aunque los periodistas tenemos una doble obligación moral que en ningún caso puede solapar la más elemental: Aquella en la que se sustentan los valores que emanan de un claro compromiso vital, que aunque no rubricado en contrato alguno, sí está sellado en nuestros más nobles principios: Nuestro deber para con la sociedad. La otra es endeble, y se sustenta tan sólo en un agradecimiento abstracto sobre quien deposita sobre nosotros su contaminada confianza.
El orden piramidal que conforma este sistema en el que nos movemos es inalterable, aunque ahora sí a lugar para las primeras fisuras…Las nuevas tecnologías, a qué negarlo, han jugado en ello un papel fundamental, dando voz sin rienda a quienes hasta hace poco se desgañitaban inútilmente. Las redes sociales se convierten así en cauces por donde discurre todo el remolino que ya socava ese impune edificio.
Pero esta certeza puede ser sólo un espejismo donde se dibuja, empero, la sospecha de otra farsa aún mayor que se agazapa en las mismas sombras que proyectan los de la carne con ojos. Hacer creer a la gente que la libertad está en su mano es quizás la forma más sutil, pero más firme, de afianzar su esclavitud. Ojalá me equivoque.
Desde las nuevas atalayas que nos quedan debemos estar por tanto vigilantes y prestos. Sólo así podremos recomponer el orden que los políticos han ido resquebrajando en su caótica confabulación, y dibujar con trazo firme un nuevo esquema donde esa mentada voz haga confluir, de nuevo, todos los versos del mundo y todos los anhelos.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

LA NIÑA OLVIDADA

Lanza mordiscos a doquier mientras un obsceno lenguaje salpica con desprecio las paredes, donde varios cuadros de políticos justifican su razón de ser sólo por el hecho de dar sentido a los clavos que les sostienen. Cuando es día de visita su postura intransigente se torna más evidente. La sociopatía que la empapa encuentra entonces vericuetos indecibles en forma de hostilidad y desapego. En el hospicio están hartos.
Un africano que reside en Móstoles y que un día pasaba por allí puede dar fe de esta conducta simplemente bajándose un poco el cuello de la camisa: los dientes de la niña han quedado impresos en su piel, como si con ello hubiese querido compensar la ausencia de la firma de éste en un documento oficial.
Pocos saben su verdadero nombre, aunque muchos se dirigen a ella llamándola ’vieja prematura’. No hay en esta actitud iniquidad alguna, mas si veredicto, puesto que la criatura, a pesar de no haber cumplido el lustro, se asemeja a una anciana desnutrida, sin dientes, con las nieves del tiempo cubriendo unos ensortijados cabellos donde una peineta hace las veces de adorno en festivos.
Alguien la dejó abandonada tiempo atrás. No se sabe quién a ciencia cierta. Los responsables del lugar recuerdan a un señor maduro de enraizada barba dándose a la fuga, tras haber depositado una cesta de mimbre en la puerta, aunque nadie da fe de ello llegado el caso. Pocos quieren meterse en líos. Bastante tienen soportando su empecinamiento. Raro es el día que no lance arengas solemnes en inquietas sobremesas donde los presentes tratan de huir en vano empeño. Los discursos riñen con el humanismo que destilan los oyentes y se enroscan atenazantes en sus gaznates, abriéndose paso a través de un murmullo de palabras sobre las que flotan
súplicas ignoradas, como si éstas fuesen barquitas a la deriva a punto de naufragar en un mar de reproches.
Por las noches la pequeña sólo encuentra consuelo en la cocinera. Solícita ofrece ésta última su regazo mientras atiza con un palo unas cacerolas cual posesa, para que los párpados de la primera se venzan al sueño bajo el atronador repique. Es la única manera de que se duerma. En el fondo de sus pesadillas la huérfana sufre, ya que no se dispersa en el remolino de su memoria el impacto del olvido. Nadie la quiere ya.
Una noche de un mes de mayo enfermó. Estuvo presa durante una larga convalecencia por fiebres que subían y bajaban como por antojo. En ese periodo apenas logró hilvanar una frase. Antes de sanar e irse por la puerta tan campante, con tan sólo un ejemplar de la Constitución española en un hatillo, hubo quien asegura haberle oído exclamar en su delirio: “Soy la niña de Rajoy”. Otros, sin embargo, perjuran que lo que en realidad dijo fue: ¡Qué asco que doy! A saber.

viernes, 21 de septiembre de 2012

POR UNA RENOVACIÓN BALEAR

Baleares sufre una convulsión social sin parangón. El ciudadano, convertido en mero comparsa de los políticos, asiste entre atónito y furibundo a una gestión que avanza a trompicones hacia el abismo del desastre. Se tambalean a su paso todas las convicciones y las confianzas depositadas, dibujándose sobre sus huellas las fisuras de unos cimientos humanistas sobre los que se construyeron todos y cada uno de los principios fundamentales.
El modelo político y económico hace aguas también en esta comunidad. Bracean así por salir a flote los náufragos de la lengua catalana, los desheredados de la construcción, los inmigrantes que lideraron en su día el ranking nacional de afiliados a la Seguridad Social, los empresarios que con el salvavidas de la subvención pública chapoteaban entre los medios de comunicación, salpicando como niños consentidos a todo aquel que osara replicar… El eco de esos tiempos se torna ahora en un grito de socorro al que todos hacen caso omiso, ocupados como están en nadar hacia la orilla donde rompen todas las súplicas. Sólo se columbran las sombras que emanan de conductas arteras y sibilinas.
El hartazgo de la corrupción ha dejado paso a una difícil digestión. El PP balear se ha atracado demasiado pronto de poder. Las decisiones de partido no encuentran en muchas ocasiones más hueco que el decreto ley, y el olvido de la persona como tal es práctica habitual. El que se mueve no es que no salga en la foto, sino que se le echa, simplemente, con tapujos, pero se le despide. El paripé recurre a la frase que se impone como moda: Dimisión por decisión propia. Pamplinas.
La sociedad sólo importa a la hora de votar. Pero eso ya no nos vale. Urge recuperar el protagonismo civil, no sólo ante las urnas, sino ante el mismo Parlamento. La representatividad donde convergen todas las protestas y todos los anhelos no debe quedarse en reuniones de vecinos, en tertulias de taberna, en conversaciones de sobremesa, en exabruptos nocturnos iluminados por la Luna, o en
las redes sociales donde las ideas se quedan atrapadas como en una tela de araña esperando ser devoradas por el olvido. Las reformas sólo pueden hacerse desde dentro, sí. Por eso hace falta una renovación balear en todo ámbito, para rehabilitar no sólo a las minorías que han sido relegadas, sino a nuestra propia conciencia.

viernes, 9 de marzo de 2012

TODOS A LA CALLE


La mayor crisis social que ha vivido España en los últimos tiempos encontrará el próximo día 29 su grito más estridente. La que a va a ser la octava huelga general desde la restauración de la democracia es quizás el estertor de un modelo de Estado, el anunciado funeral de un cadáver que han devorado con avidez las autonomías. El ágape al que han asistido durante años como invitados de honor incompetentes políticos empachados de poder deja paso, ahora, a una difícil digestión. Las opiniones de estos comensales poco importan ya. Parten inexorablemente de una distorsión provocada por el prisma político donde vienen a converger los intereses derivados de un cargo. Al ciudadano de a pie le siguen dictando mientras tanto sus conductas, ya sea desde una ideología de partido que espolean medios afines, ya desde órganos sindicales, simples ramas de un metafórico árbol podrido, sin hojas siquiera donde escribir la palabra hastío. Suena el clarín y todos a la calle. Y nunca mejor dicho.

Publicado en TABLÓN DE NOTICIAS